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Robot programable y chatbots: evolución y futuro de los robots en nuestra vida

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Año 2065. Cálida mañana de otoño. Alexa activa el despertador para que te levantes mientras gradualmente enciende las luces y simultáneamente te prepara un café.

Mientras tanto, tú te levantas torpemente, dices las palabras mágicas y Google te muestra a través de la pantalla de tu armario domotizado el conjunto de ropa más acorde a las condiciones climatológicas previstas. Confirmas su sugerencia y tu armario empieza a girar sus motores para ofrecerte el conjunto recién planchado. Desayunas tranquilamente mientras Siri te informa sobre los nuevos cambios en la hora de la reunión de hoy y, además, te cuenta que ha modificado la hora de recepción de un paquete que habías encargado, puesto que se solapaba con la reunión… Suena descabellado, ¿verdad? Y es que aunque parezca que un robot programable no es capaz de hacer todo esto, lo cierto es que no falta mucho para que sea una realidad.

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Evolución del concepto de robot programable

Puede que cuando pensamos en robots nos imaginamos a Wall-E o R2D2, en entornos futuristas, pero, en realidad, hace mucho que se inició la era del robot programable. Los precursores de los robots programables de hoy en día (y que todavía siguen existiendo y formando parte de nuestras vidas) son los software wizards o asistentes de configuración. Este tipo de programas han tenido un papel importante, pero han sido relegados a un segundo plano, apareciéndose al usuario por primera vez al instalar un software o hardware o en formato de configuración y quick-start para aplicaciones en la nube.

Robots programables desde la más tierna infancia

Con los años el concepto de robot programable ha ido evolucionando. De hecho, hoy en día existen muchísimos juguetes educativos en formato de autómata programable. El mercado ofrece infinidad de modelos, desde los pensados para los más pequeños de la casa que se inician en el mundo de los conceptos de la lógica de programación hasta modelos más complejos que podrían competir con los prototipos de la Curiosity.

Ciertamente resultan increíbles algunos de los softwares y controladores que incorporan estos equipos. Tienen el objetivo de ampliar las mentes de los pequeños, induciéndoles la lógica de forma subliminal a través de la programación por secuencias. Todos recordaremos aquel Doodle que sacó Google acerca de un conejito que debía recolectar zanahorias sin pasar dos veces por el mismo sitio. Las secuencias que pueden realizar dichos robots programables pueden ser varias y diversas. Los modelos más punteros (como los de LEGO, ya más encarados a aplicaciones educacionales) cuentan con variedad de sensores que permiten crear múltiples aplicaciones con un mismo dispositivo, otorgando flexibilidad y versatilidad al robot.

Robots programables y chatbots

Por otra parte, hoy en día se ha extendido un nuevo concepto cuando hablamos de robots programables: los también conocidos como chatbots. Los chatbots son asistentes virtuales que tienen como función ayudar, guiar o asistir a un usuario dentro de un entorno que puede ser web, a través de canales como voz o chat y que mejoran la experiencia de usuario y aportan valor.

Dentro de este ámbito hay que tener en cuenta que el grado de inteligencia artificial (AI) del asistente virtual definirá si es más bien un robot programable (chatbot dummie) o puede ser denominado chatbot (con IA) como tal.

Diferencias entre robot programable y chatbot

Y es que se tiende a confundir un Chatbot con un robot programable basado en árboles de decisiones el cual sólo es capaz de realizar las tareas para las cuales ha sido programada su supervisión. Puede ejecutar conversaciones con los usuarios, sí, pero dentro de unos límites establecidos, sin posibilidad de salir de un “guión”.

Esto es así puesto que este tipo de chatbots no integran inteligencia artificial, y por tanto, no poseen Natural Language Procesing (NLP), un algoritmo basado en IA que permite a las computadoras entender y procesar las interacciones con humanos.  

Pongamos un ejemplo: Un canal de cocina desarrolla un robot programable encargado de sugerir recetas de cocina tradicional vasca, el cual es controlado por una serie de flujos (árboles de decisión). Dicho robot no será capaz de entender que el usuario quiera visualizar sólo las recetas de bacalao a no ser que se haya contemplado un botón que permita acceder a un flujo compuesto sólo por las recetas de bacalao.

No obstante, un robot programable con IA y NLP es capaz de extraer la intención del usuario, entender que quiere ver recetas con bacalao y realizar una búsqueda interna en sus documentos, sobre todo lo relacionado con una receta que emplee o contenga bacalao. Esto es debido a que sus reacciones no han sido acotadas a acciones específicas que actúan como interruptores, sino que sus motores de inteligencia artificial son suficientes para realizar una acción, dada una entrada de información nueva, basada en interacciones anteriores 

Es obvio que esto no termina aquí. Como imaginábamos antes, es factible agregar un chatbot a un dispositivo y comunicarnos con él a través de la voz y contectarlo a las luces del salón, la batidora, la tostadora, el calentador… Incluso podrías alimentar a tus mascotas desde el trabajo mientras disfrutas de tu nuevo equipo de audio con un Wizard. Y es que, al fin y al cabo, el robot programable existe para facilitar tareas y guiarnos mientras las hacemos.

 

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